Hace ya dos años, casi tres, para cuando escribo estas líneas, que me uní al proyecto DENOMINACIÓN DE ORIGEN PACÍFICO COLOMBIANO. Les conté cómo llegaron May y Gustavo a meterse en esto (primera entrada de la mochila), ahora les contaré como fue para mí, resumido claro está, porque aquí venimos a saber del viaje, como dirían los españoles , del salseo, sobre las cosas que vivimos.

Para finales de 2018, llamaron para ofrecerme un trabajo como script por medio de un amigo. En cuanto me hablaron del pacifico y que grabaríamos en Tumaco, ya mentalmente estaba haciendo la maleta, pero, bien profesional, pregunte los datos de contratación y demás cosas que la vida práctica del adulto moderno exigen. Ese proyecto como pasa con muchas cosas que se quieren hacer en el mundo del audiovisual no pudo concretarse, en ese momento; la problemática social y política de la región lo impidió, pero gracias a él llegué a Studio AYMAC y termine subida en este Barco, en varios… pero de eso les hablaré más adelante.

Aunque el proyecto se congeló, me contaron que era solo una pequeña parte de algo que venían trabajando, un proyecto transmedia dedicado enteramente al pacífico. Creo que está claro que me gustó la idea y acepté trabajar con ellos, porque dos años después estaba rumbo a Buenaventura, en una misión a contrarreloj.

Ahora si entremos en el viaje: Eran los últimos días del mes de enero, de un año que muchos temen nombrar (2020). Corría de un lado para el otro con May organizando todo para recibir a los realizadores que llegarían pronto. Esta vez, las mujeres del equipo fuimos las llamadas a realizar avanzada.

Los bonaerenses son personas cálidas que saludan de abrazo y beso apenas te conocen; abriendo sus casas, cocinas y experiencias a los invitados; eso sí, con la condición de que se les hable siempre con la verdad en cuanto a los objetivos del encuentro y la visita.

Son muchas las cosas que sucedieron durante la investigación y seguramente les iré contando; por ahora quiero centrarme en lo que fue mi primer contacto con el pacífico y para  May volver a casa aunque ella viene de la otra costa del país, más Barranquillera no puede ser esta mujer,  son casi  cuatro años los que lleva recorriendo diferentes pueblos y estableciendo lazos con organizaciones y personajes del pacífico junto a Gustavo.

Teníamos claro dos compromisos, uno con la armada para organizarlo todo y, el que me emocionaba más a mi, con ASOPARUPA, Asociación de Parteras Unidas del Pacífico, con la que se ha venido forjando un lazo de amistad y colaboración durante la investigación del proyecto. Fuera de esas dos citas inalienables, no teníamos nada seguro*. 

En la casa de Liceth Quiñonez de ASOPARUPA

Investigando con este hermoso atardecer en el Muelle de Buenaventura

Nuestra primera cita fue con la Armada Nacional de Colombia que ha venido apoyándonos en los desplazamientos por el pacífico. Sin tiempo que perder, el área de comunicaciones nos ayudó a concretar la agenda de la semana, hablándonos de lugares a los que debíamos ir y personajes importantes en el ámbito social y cultural; el comandante nos dio el contacto con el señor Rafael Arango, uno de los propietarios del Restaurante Julieta (por si las dudas Julieta es la esposa del señor Rafael) y para mi ese señor fue la llave para que nuestro viaje fuera un éxito.

Rafael fue miembro de la armada, un personaje con tantas historias para contar y que se cuentan de él, que podría ser tema de un documental por sí solo. Gracias a sus referencias, conocimos a muchos de los facilitadores que allanaron nuestro camino al encuentro con tantos líderes sociales y culturales que parecía que llevamos en la ciudad un mes en vez de un par de días.

 

Rafael Arango con su esposa Julieta

El tiempo avanzaba entre encuentros y reuniones, muchas veces acompañadas por personal de la armada que se ocuparon de nuestra seguridad mientras nosotras buscábamos cumplir todas nuestras citas, hacer contactos y hablábamos mucho pero mucho, en vivo y por teléfono. Menos mal que a ambas se nos da bien. 

Gracias a las recomendaciones que obtuvimos, entramos en contacto con Jemny,  la dueña del Restaurante y Organización Palafitos, esa mujer respira orgullo por su tierra y sus raíces. Desde su local en el malecón, donde la cocina tradicional ha sido estilizada y vestida de etiqueta sin perder la esencia del pacífico busca resignificar y mostrar a los visitantes parte de la cultura e historia de Buenaventura.

Esa visita a Palafitos no solo la recuerdo por todo lo que nos contó sobre las casas marítimas  y la vida en la antigua Buenaventura, también por su amabilidad y porque fue el primer lugar en que probé la comida típica del pacífico en su territorio. (Si les queda duda sobre lo que nos contó, nada más pregunten en los comentarios y si me animan escribo sobre ello)

Jemny en Palafitos 

Esperando la comida en el malecón 

Mientras tejo este recuerdo en la mochila del pensamiento reconozco que fui atraída por los bonitos paisajes y las historias que mi hermana me contó de sus vacaciones en algunas playas del pacífico, por eso no lo pensé tanto para unirme al proyecto.

Lo que encontré una vez sumergida en D.O. PACÍFICO COLOMBIANO  fue mucho más que eso, un territorio del que se oye el nombre pero poco se sabe, que fuera de las noticias, los estigmas de pobreza y abandono hay personas que luchan cada día para cambiar estas realidades, se asocian y crean consejos, organizaciones y fundaciones, avanzando para que se les reconozca como lo que son, un pueblo multicultural que  se enorgullece de su historia y conocimientos.

Este viaje a Buenaventura siempre será especial. Fue la oportunidad para acercarme y comprender mejor lo que había conocido en textos y videos de investigación.  Como equipo, estos días marcaron una nueva etapa.

Durante los últimos años se investigó y planeó el tipo de proyecto que queríamos: un transmedia que involucra a la comunidad y funciona como herramienta para mostrar al mundo la riqueza cultural del pacífico. Ahora llegó el momento de avanzar. En solo 4 días debíamos recolectar  historias e imágenes suficientes para crear un prototipo. La primera fase tangible que podríamos compartir con el público…

Supongo que ya lo están sospechando; sobretodo si han llegado hasta este texto jalando de alguna de las cuerdas que ata este blog con el resto de relatos, fotografías y experiencias que hacen parte de Expedición Buenaventura… Este blog es parte de esa apuesta por mostrar otras caras del pacífico. 

Trabajamos en esta Expedición, con cariño y admiración por  los hombres y mujeres que  nacen, viven y mueren en la región, a sus diferencias y similitudes, al amor arraigado por su territorio. Por eso, queremos contarles  la historia de estas personas que guiaron nuestro viaje y espéranos puedan ver en este espacio un retrato del pacífico y su gente. 

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